Insensibles
La vida discurre igual, monótona. Hemos
olvidado la vida a fuerza de vivir. Cansados, nuestras palabras son inconscientes
en nuestra misma boca.
Es ya imposible el comenzar todo desde el
principio con un corazón medio manzana podrida, con un cuerpo tan sin vida como
el nuestro.
Ni la caricia delicada del pajarillo
entusiasmado en su canto, ni el arañazo blando de la sonrisa de un niño, logran
sacudir nuestra arraigada imprecisa somnolencia.
Son inútiles infinitas duchas frías en las
mañanas de invierno o la espesura de bofetadas del atleta. Ya la vida para
nosotros discurre igual monótona. Hemos olvidado la vida a fuerza de vivir.
Cansados, nuestras palabras son inconscientes en nuestra misma boca.
30 de Enero 1968
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